Among Communists
Sinéad Morrissey
Carcanet, 2026
Autobiografía
RESEÑA
«Todas las familias comunistas se parecen. Toda familia integrada por comunistas deja una huella imborrable y única, excepcional como un copo de nieve, en quienes se han criado en ella». Con estas palabras inicia la poeta Sinéad Morrissey este apasionante relato autobiográfico sobre su infancia y adolescencia en el seno de una familia comunista en la Irlanda del Norte de los años setenta y ochenta. Criada por unos jóvenes padres poseedores de un fervor casi religioso por la ideología comunista y convencidos de que la llegada de la revolución proletaria es solo cuestión de tiempo, la infancia de Sinéad (nacida en Belfast en 1972) transcurre entre reuniones del Partido Comunista y protestas en las calles, en un hogar en el que Papá Noel es «una clara artimaña capitalista», los libros de Enid Blyton «legitiman un sistema de clases basado en la desigualdad» y la idea de una tradición familiar es ir a vender productos de la Unión Soviética en un puesto de un mercadillo en la sede del partido en Belfast. Su madre regresa de una estancia en la República Democrática Alemana describiendo el lugar como «un paraíso terrenal», su padre le transmite desde muy pequeña que las personas como ellos son los afortunados que saben que la revolución va a llegar y que están preparados para ella, y ambos tratan a Sinéad y a su hermano «no como a niños, sino como a camaradas» en una casa que a veces parece «un campamento de los Pioneros rusos», pero en la que, ante todo, abundan las ideas, los libros, la cultura y los estímulos intelectuales (y, sí, también grandes cantidades de amor y respeto).
La joven Sinéad absorbe todas estas influencias como una esponja y, durante gran parte de su infancia, cree en aquello que predican sus padres casi con la misma devoción que ellos y acepta su peculiar vida familiar con la absoluta naturalidad con la que los niños normalizan aquello que ven en casa. Una y otra vez, sin embargo, vive situaciones en las que el contraste entre su familia y el resto del mundo —sus compañeros de clase, sus vecinos—, junto con el deseo propio de cualquier niña de encajar y ser aceptada por su entorno, la hacen observar a su propia familia desde otra perspectiva y dudar de las convicciones heredadas, debatiéndose entre mantenerse fiel a un sistema ideológico que en su casa se considera «la perfección» y contemplar la posibilidad de que sus padres estén equivocados y de que existan otras formas válidas de ver el mundo. En paralelo a esto, asistimos también a su descubrimiento de la poesía y al comienzo de un idilio con esa forma de expresión, acontecimientos que la autora describe con verdadera exquisitez y que constituyen el germen de lo que el lector que conozca la trayectoria de Morrissey (o simplemente haya leído su biografía en la solapa del libro) sabe que acabaría siendo una vida dedicada a ese arte.
Estos ingredientes, que ya darían para un relato más que interesante sobre una familia excéntrica y una infancia poco convencional (relatada además con la sensibilidad y la concisión de las que solo una poeta de la talla de Morrissey es capaz), dan lugar a una narración aún más apasionante cuando a la mezcla se añade también el componente del contexto histórico y social en el que se desarrollan los hechos, en pleno conflicto de Irlanda del Norte. La autora refleja con gran inteligencia cómo su singular familia, con unas preocupaciones que claramente no eran las de la mayoría de la población norirlandesa de los años setenta y ochenta, se traducen en una desconexión casi total con lo que estaba pasando en la región en la que vivían. Con el conflicto armado como telón de fondo, el libro contiene múltiples referencias al ambiente de la época, especialmente al empeño de los demás en encasillar a Sinéad en una de las dos comunidades enfrentadas y en preguntarle en qué bando está (a lo que ella, más preocupada por el devenir de la URSS o por la amenaza de una guerra nuclear que por la violencia presente en las calles de su ciudad o las divisiones entre católicos y protestantes, constantemente contesta que «no tiene ni idea»), pero la obra refleja con enorme agudeza lo ajena a este contexto que podía llegar a vivir una familia cuyas propias obsesiones desplazaban todo lo demás hasta un punto casi cómico. El contraste con otras autobiografías ambientadas en la época de los Troubles, con protagonistas absolutamente marcados por el conflicto y sus efectos, hace de este libro una incorporación más que bienvenida a la literatura sobre esa etapa de la historia norirlandesa.
Uno de los placeres de la lectura de estas memorias es que el lector aborda la época descrita y las ideas expresadas por sus protagonistas desde un futuro en el que conoce el desenlace del «experimento soviético». Sobrevolando el texto en todo momento está aquello que la narradora y su familia desconocen sobre lo que sucedería a partir de 1989, pero que el lector del siglo XXI sí sabe, un recurso utilizado hábilmente por la autora, que ha afirmado en entrevistas que «la ironía es el motor del libro». Vistas desde el presente, las ideas sobre el sistema comunista de Europa del Este expresadas por los padres de Sinéad en distintos momentos del libro o su esperanza en la llegada de la revolución proletaria a Occidente adquieren un carácter agridulce y resultan a veces casi enternecedoras. Solo los últimos capítulos, que transcurren en los últimos años de la década de 1980 y en los que asistimos a la ruptura del matrimonio de sus padres (un desmoronamiento de la propia familia que se da en paralelo al desmoronamiento del sistema de creencias que de algún modo había mantenido en pie la relación), nos sacan de ese mundo «quimérico» en el que ha transcurrido la vida de la protagonista hasta entonces y nos permiten atisbar el proceso de duelo al que tendría que enfrentarse la joven Sinéad en años venideros. «No tenía absolutamente nada en común con los millones de personas normales y corrientes que estaban sufriendo el trauma del derrumbe del comunismo en el mismo momento en que yo estaba escribiendo ese poema», escribe al final del libro sobre la composición en 1991 del poema «Among Communists», del que toman su título estas memorias. «Pero estaba llorando la pérdida de algo. Estaba llorando la pérdida de una idea. Porque […] había sido en el interior de una idea donde había vivido».
Desde el punto de vista formal, un gran acierto de la obra es que la autora no escribe desde la perspectiva de una persona adulta que ha reflexionado sobre los primeros años de su vida y nos los cuenta a posteriori, sino que en todo momento adopta la mirada de la niña que fue y nos pone delante el peculiar mundo en el que se cría tal como lo ven unos ojos infantiles y adolescentes. Lo que podría haber sido un texto casi ensayístico cargado de datos históricos e información contextual o lleno de reflexiones de madurez sobre el comunismo o sobre la singular forma en que la criaron es en realidad una sucesión de vívidas escenas o viñetas con las que la autora nos transporta totalmente a los escenarios de esa infancia y deja que seamos nosotros quienes armemos un discurso o nos formemos un juicio a partir de ellas. El libro está exento de juicios de valor y del tipo de recriminaciones hacia los padres que solo llegan con la madurez; si la Sinéad adulta ha cuestionado o criticado los métodos de crianza de sus padres o la ideología que marcó su infancia y su adolescencia, es algo que queda fuera de las páginas de este magnífico libro, que rezuma empatía y cariño hacia los miembros de su peculiar familia y que refleja la inocencia, el candor y la curiosidad de una niña ante un mundo verdaderamente fascinante.
AUTOR/A
Sinéad Morrissey nació en Irlanda del Norte en 1972 y estudió en el Trinity College de Dublín. Ha publicado seis poemarios en la editorial Carcanet, así como una selección de poemas titulada Found Architecture (2020). Entre los galardones que ha recibido por su poesía están una beca de la Fundación Lannan (2007), el premio de la Competición Nacional de Poesía de The Poetry Society (2007), el Premio Irish Times de Poesía (2009 y 2013), el Premio TS Eliot (por su quinto poemario, Parallax, en 2013) y el Premio EM Forster de la Academia Estadounidense de las Artes y las Letras. En 2020 fue nombrada Poeta Europea de la Libertad por la ciudad de Gdańsk (Polonia) y en 2024 recibió el Premio Seamus Heaney en Japón. Actualmente es catedrática de Escritura Creativa en la Universidad de Newcastle.
PRENSA
Among Communists es un libro magnífico. La delicadeza con la que Morrissey dibuja las intricadas complejidades de lo que se dice y lo que no que mantienen unida a cualquier familia es extraordinaria. […] se revela como la obra de una poeta, no tanto por la riqueza del lenguaje o las alusiones, sino por la absoluta claridad con la que representa a sus protagonistas, de los que la principal es ella misma de joven.
The Irish Times
Un relato conmovedor sobre la juventud, la vida familiar, el camino hacia la vida adulta, el gozo y la decepción.
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Llena de detalles vívidos, y a veces profundamente cómicos, que quedan realzados por su mirada de poeta.
Róisín Ingle, The Irish Times
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