El Belfast literario (1): Biblioteca Linen Hall

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Muchas de las personas que visitan Belfast hoy en día hacen alguno de los tours en los que se da a conocer la historia del conflicto vivido en Irlanda del Norte en el siglo XX. Otras dedican una parte considerable de su estancia a aprender sobre el Titanic y su construcción en el enorme museo dedicado al famoso barco, pasan las horas recorriendo los pubs de la ciudad o, directamente, utilizan Belfast solo como base desde la que hacer excursiones a lugares como la Calzada del Gigante. Para acercarnos a una faceta algo más desconocida de la capital norirlandesa, iniciemos un recorrido por el Belfast literario, perfecto para amantes de los libros interesados en explorar la riqueza literaria de la ciudad en la que han nacido o vivido autores como Seamus Heaney, C. S. Lewis o Anna Burns. La primera parada es una de las instituciones ligadas a los libros más antiguas de Belfast y un paraíso para bibliófilos en pleno centro de la ciudad: la biblioteca Linen Hall.

Actualmente situada en un antiguo almacén de lino de la época victoriana, la biblioteca Linen Hall fue fundada en 1788 con el nombre de Asociación para la Promoción del Conocimiento por un grupo de individuos de ideas ilustradas y revolucionarias (uno de sus bibliotecarios, de hecho, sería detenido en la década de 1790 en la propia biblioteca por su pertenencia al movimiento insurgente de los Irlandeses Unidos contra la Corona británica y acabaría siendo ejecutado en 1803). Se trata, por lo tanto, de la biblioteca más antigua de Irlanda del Norte, con una fascinante historia ligada a la de la ciudad de Belfast, además de ser la única biblioteca privada que existe actualmente en la isla de Irlanda. Aunque algunos de sus servicios (como el de préstamo domiciliario) están reservados a los socios, el edificio está abierto al público general y los visitantes pueden consultar gran parte de sus fondos en sala, pasear por sus acogedoras estancias y disfrutar de su agradable cafetería, sus vistas del impresionante ayuntamiento de Belfast o su interesante programa de charlas, actividades y exposiciones.

Además de las exposiciones temporales, sobre temas muy variopintos, una visita obligada para quien pase por la Linen Hall es Troubled Images, una «galería vertical» con carteles relacionados con el conflicto norirlandés, pertenecientes a la impresionante Colección Política de la biblioteca. Desde que, a finales de la década de 1960, el bibliotecario Jimmy Vitty comenzó a recopilar material impreso relacionado con los Troubles, la colección ha ido creciendo hasta contener más de 350.000 artículos (panfletos, libros, octavillas, postales, carteles, objetos, etc.) que documentan el conflicto y el proceso de paz, y es consultada a diario por investigadores de todo el mundo interesados en esa trágica etapa de la historia de este territorio. A esta colección se suman otras como la Colección Nacional de Publicaciones de Irlanda del Norte (donde, desde el año 2000, se archiva un ejemplar de todo lo que se publica en la región, lo que convierte a la Linen Hall en una suerte de Biblioteca Nacional de Irlanda del Norte), los archivos personales de varios autores norirlandeses (como los poetas Louis MacNeice y John Hewitt), un prestigioso archivo de material relacionado con las artes escénicas, una extensa colección de volúmenes sobre genealogía a la que acuden personas de todo el mundo interesadas en investigar su historia familiar y abundante material en lengua irlandesa, entre otros fondos.

La exposición Troubled Images, en la galería vertical de la biblioteca

Quien no tenga acceso a todas estas colecciones, pero sí la suerte de poder asistir a una visita guiada por la biblioteca, quizá tenga el privilegio, como quien escribe estas líneas, de poder ver con sus propios ojos algunos de los tesoros de la Linen Hall, tales como el libro más antiguo que posee la biblioteca (un volumen de 1490 de una obra de Avicena), una copia del periódico de Belfast donde en agosto de 1776 apareció publicada la Declaración de Independencia de Estados Unidos (la primera vez que se imprimía fuera de allí), un ejemplar de la primera edición del Ulises de Joyce o un plano dibujado por los presos del IRA al planear la famosa fuga de la cárcel de Maze de 1983. Y si no se hace una visita guiada, simplemente paseando por la biblioteca y curioseando por las estanterías y vitrinas se puede encontrar cantidad de material fascinante con el que pasar un buen rato entretenido, como volúmenes con las interminables listas de pasajeros de barcos llegados a América desde Irlanda en la época de la Gran Hambruna, un cartel con un anuncio de billetes en venta para el Titanic o uno de los ejemplares del juego de ajedrez diseñado por el escultor Anto Brennan, cuyas piezas son caricaturas de los protagonistas del proceso de paz de Irlanda del Norte. (Brennan, por cierto, también es el autor de una escultura dedicada a los irlandeses que lucharon en la guerra civil española con las Brigadas Internacionales, casualmente situada en una plaza por la que también pasará este recorrido por el Belfast literario).

Quienes no puedan visitar la Linen Hall en persona pueden consolarse con esta introducción a la biblioteca por parte de un anfitrión de categoría y con un fantástico archivo de grabaciones de muchos de los actos que se han celebrado allí en los últimos años.