Prestige Drama
Séamas O'Reilly
Fleet, 2026
Novela
RESEÑA
El primer epígrafe que encontramos al abrir Prestige Drama es una cita de una obra teatral de Brian Friel que comienza con la frase «Recordarlo todo es una forma de locura». El segundo reproduce el texto de una pintada real de la estación de autobuses de Derry, que en 2003 rezaba: «Recordad a Barry Sands», en referencia al preso republicano fallecido en huelga de hambre en 1981 (una de las figuras más conocidas del conflicto norirlandés), de apellido Sands y de nombre… Bobby. Las primeras palabras del narrador principal de la novela son «Recuerdo la cabeza de Jamie Devenney medio abierta por el disparo». Desde las primeras páginas, Séamas O’Reilly apenas deja ninguna duda de que, en su debut en la ficción (tras las exitosas memorias sobre su infancia Did Ye Hear Mammy Died?, publicadas en 2021), ha querido abordar ante todo la memoria de los Troubles en la actualidad. Un tema este, el de la a veces llamada «memoria histórica», que está presente en cualquier sociedad posconflicto contemporánea —incluida, sin duda, la de Irlanda del Norte—, pero que, sin embargo, en la narrativa norirlandesa actual rara vez ocupa un lugar tan central como el que tiene en Prestige Drama, donde la preocupación por cómo se recuerda y se relata el pasado violento en el presente (ya sea a nivel individual o social) es el eje en torno al cual gira toda la obra.
Si bien la novela cuenta con una trama central de tintes casi policiacos (una actriz norteamericana famosa llega al Derry actual para rodar una serie de televisión sobre el conflicto, pero desaparece misteriosamente a los pocos días, lo que da origen a todo tipo de teorías sobre su paradero entre los lugareños), realmente es una profunda reflexión sobre la herencia del conflicto en la sociedad norirlandesa actual, sobre qué sucede cuando un lugar acaba definido por unos hechos históricos concretos, sobre el contraste entre los relatos aceptados como válidos y la(s) verdad(es) de quienes vivieron esos acontecimientos en primera persona, sobre los riesgos que entraña la simplificación excesiva de un pasado complejo para ajustarlo a los códigos narrativos de la televisión y la industria del entretenimiento.
En menos de doscientas páginas, O’Reilly aborda estas cuestiones y muchas otras a través de una amplia galería de personajes con la que construye una novela coral y multiperspectivista. Los capítulos narrados por Diarmuid Walsh, un guionista de moral dudosa que regresa a Derry tras una serie de fracasos profesionales en Londres y que ve en el proyecto televisivo una última oportunidad de salvar su carrera, se alternan con las narraciones (todas en primera persona) de un total de trece personajes más, desde la madre de la víctima en cuya historia estará basada la serie hasta un exintegrante del IRA deseoso de ofrecer sus servicios como asesor a la productora, pasando por un actor aficionado que espera conseguir un papel que lo catapulte a la fama (y le permita abandonar Derry) o una mujer que podrá pagarse una reforma con el dinero que recibirá por dejar que su casa se utilice como set de rodaje. Uno de los placeres de la lectura del libro es descubrir las conexiones entre las distintas historias, que en algunos momentos puede parecer que no están relacionadas pero que contienen puntos de unión y forman un todo bien armado en el que todo termina por encajar.
Además de un lenguaje increíblemente ágil, fresco y natural que reproduce con brillantez la oralidad y el habla de la región, con unos personajes a los que se tiene la sensación de estar oyendo contar su vida como la contarían en la barra de un pub de Derry, destaca ante todo el humor desternillante con el que el autor salpica toda la novela. Como ya demostró en su primer libro, O’Reilly posee una habilidad inusual para tratar temas crudos y trágicos y plantear reflexiones profundas mientras consigue hacerte reír a carcajadas, un terreno delicado y difícil de transitar en el que él se mueve con absoluta soltura. Todo ello, combinado con la ventriloquía con la que consigue hacer igual de creíbles a un ama de casa de sesenta años que a un exparamilitar del IRA o a una estrella de Hollywood, convierte esta tragicomedia norirlandesa en una de las revelaciones del año, que hará las delicias tanto de quienes ya están familiarizados con el contexto que describe como de quienes se acercan por primera vez a sus coordenadas físicas, históricas y emocionales.
AUTOR/A
Séamas O’Reilly, originario de Derry, ha sido columnista en The Observer, el Irish Examiner y el Irish Times. Es editor de la revista satírica The Fence y ha escrito para The Guardian, The New Statesman y el New York Times. Su primer libro, Did Ye Hear Mammy Died?, estuvo en las listas de los libros de no ficción más vendidos de Irlanda durante semanas y ganó el premio a Biografía del Año en los Irish Book Awards de 2022. Actualmente vive en Londres.
PRENSA
Increíblemente divertido y conmovedor.
Buzz Magazine
O’Reilly demuestra un gran talento para esclarecer las complejos sentimientos de culpa e incomodidad que experimenta la gente al intentar no dejarse afectar por la sacralidad de una herida histórica colectiva. Que te tomes el pasado con humor […] no quiere decir que no lo estés tratando con absoluta seriedad.
The Times
[O’Reilly] claramente tiene un don poco común para moverse ágilmente entre posiciones opuestas. El humor de Prestige Drama se utiliza hábilmente como arma: permite a O’Reilly tratar temas que normalmente nos resistimos a abordar.
The Guardian
La novela […] tiene la férrea determinación de no tomarse demasiado en serio toda la seriedad del tema.
The New York Times
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